The Candymaster

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The Candymaster

Mensaje por The Candymaster el Jue Sep 06, 2012 11:05 pm


The Candymaster

.• Nombre Código: Jocosidad
.• Número de Serie: #97
.• Edad: 28
.• Sexo: Masculino
.• Nacionalidad: Galesa
.• Situación Actual: Fugitivo

Datos de personaje

Descripción física:
Es un muchacho de estatura ligeramente elevada (1,74 m) de contextura delgada. Su flexibilidad es impresionante, lo cual lo capacita para realizar piruetas asombrosas y contorsiones de apariencia imposible gracias a su entrenamiento infantil en el circo. Los ejercicios que lo obligaban a realizar desde pequeño le proveyeron de una laxitud supernormal en todas las junturas de su esqueleto, gracias a lo cual incluso padece de doble articulación en un codo.
Su cabello es rubio y lo lleva desmechado de manera irregular sobre el rostro y las orejas, aunque es muy raro que esconda los ojos. Éstos poseen un luminoso color celeste. Su piel es blanca y, de hecho, un poco sensible al sol.
Su modo de vestir no es menos que excéntrico. Para su trabajo en el mundo del espectáculo es muy adepto a las levitas y los sombreros de copa, en especial en la gama de los púrpuras, los lilas y los borgoñas. No se abstiene de, de vez en cuando, usar absolutamente cualquier ropaje estrafalario que se le pase por la creativa cabeza; es afecto a los colores brillantes, los estampados extraños y los accesorios exagerados. Usa estos atuendos incluso en su vida cotidiana.

Descripción psicológica:
Extrovertido, charlatán y verborrágico. Le encanta reírse de chistes propios y ajenos, pasarla bien, con o a costa de los demás. (Preferiblemente a costa.) Suele hablar en términos inconexos y actúa como si tuvieran mucho sentido. Cambia de tema rápidamente, y es un tanto teatral a veces, gesticula ampliamente, hace piruetas, es muy expresivo a nivel gestual, con lo que a veces parece toda una caricatura. Le gusta que la gente se enfade con él y se irrite. No conoce la frustración, el malhumor o el temor. Todo para él es diversión, disfruta de cada uno de sus cambios de humor sin que nunca pueda decirse si éstos son auténticos o una mera escenificación eterna, una impostura, un juego. Se entromete continuamente en los asunto de otros, tiene momentos de llamar la atención y momentos de no tanto, aunque siempre conserva un alma de protagonista que lo hace hablar sin parar. Su predilección por los dulces es total. Las golosinas en general son un tema recurrente en su conversación, y nunca sale sin una bolsa enorme de caramelos y dulces que consume y comparte sin parar. Curiosamente, nunca se enferma del estómago ni le salen caries. No es ni malintencionado ni bienintencionado, ni el bien ni el mal significan algo para él, así como la mayoría de los valores (por no decir todos) que poseen los humanos. Ni la vida y la muerte, ni el dolor o el placer, le preocupan.


Historia
Nació en un poblado pequeño de Gales, Reino Unido. Su familia poseía una compañía circense con la que, de vez en cuando, realizaba giras por distintas localidades de la zona y hasta, de vez en cuando, alguna que otra ciudad. Cuando vio la luz, fue bautizado como Edward Gilles Horston III. Tan pronto fue capaz de efectuar una gracia, su familia, de situación económica acotada y riqueza emocional más acotada aún, le obligó a perfeccionarse en las proezas del circo y presentarse, en cuanto pudo, en la arena con el resto de la compañía. Edward cumplía funciones de payaso, acróbata y asistente de magos y artistas.
Sin embargo, la situación económica de su familia no mejoraba, hasta que los padres decidieron vender al pequeño. El niño circuló por el mercado negro, moviéndose en ambientes nefastos y siendo usado de maneras más o menos aberrantes según el comprador de turno. Con su corazón lleno de odio, al finalizar su adolescencia intentó vincularse al mundo del crimen, sin mucho éxito. Los siguientes años de su vida no tuvieron brillo alguno; los pasó en ambientes turbios, circulando cíclicamente entre la indigencia y la acomodación clandestina, pero nunca alcanzando una buena posición en ningún círculo de enemigos de la ley.
Casi destruido por la droga y la bebida, fue hallado en un callejón por un científico de dudosa reputación. No fue consciente de los tratos a los que le sometieron desde entonces, dado que su pobre cerebro luchaba por sobrevivir a las absurdas cantidades de sustancias y maltratos que había padecido durante demasiado tiempo. Sólo pudo percibir algunas cosas; luces potentes apuntadas hacia él, reflejadas en varios pares de anteojos; el gorgoteo de líquidos sospechosos en tubos y mangueras, el dolor en las venas de la cara interna de sus brazos, unas incontrolables ganas de reír sin razón alguna, el irritante sonido de una pajilla sorbiendo las últimas gotas de un refresco.
No tenía manera de saber que se hallaba en las instalaciones de los fatídicos laboratorios de Pentex Co. Tampoco podía saber que estaban usando en él un procedimiento nuevo, ligeramente modificado, a modo de prueba.
No salió del todo bien.
La misma noche en que recuperó la conciencia, se produjo una fuga masiva de las celdas donde mantenían recluidos a los sujetos experimentales. El carácter y la personalidad del experimento #97 se habían alterado radicalmente. Sin saber qué ocurría, dicho experimento siguió a los fugitivos por una simple idea:
Podría ser divertido.
Desde entonces, y comenzando desde lo más bajo, se dedicó al humor. Sólo pensaba en chistes, chistes y más chistes. La diversión era lo único en su vida, era su modo de ser. No hacía reír a los demás ni se reía él mismo porque fuera su deseo o su voluntad, sino porque era su esencia misma, su personalidad. Nunca más volvió a usar su nombre ni a mencionar su pasado, con los cuales no se identificaba en absoluto. Estaba como renacido. Desarrolló una extraña manía por los dulces y las golosinas, y se hizo llamar, simplemente, The Candymaster.
Gracias a su humor absurdo y a su creatividad inagotable, consiguió una fama razonable como comediante y animador, y de ello vive hasta ahora.

Pertenencias:
    ♦ Una bolsa de cuero bordada de caramelos, en la que siempre lleva un abundante surtido de dulces.
    ♦ Su pijama favorito, bordado de caramelos, así como un amplio repertorio de trajes estrafalarios.
    ♦ Un gorro de peluche con orejas de conejo y mitones a juego.


Gustos y disgustos:
    ♦ La novedad.
    ♦ La irritación de la gente.
    ♦Viajar sobre el techo de los autobuses y trenes.
    ♦Deslizarse por planos inclinados.
    ♦Colgarse de objetos.
    ♦Comportarse como un histriónico.
    ♦Que le rasquen la espalda.

    ♦ Los pies apestosos.
    ♦ La gente indiferente.
    ♦Estar encerrado o forzado a la inmovilidad.
    ♦Estar solo mucho tiempo.
    ♦El café de Central Perk.


Otros: "Vive" en una habitación diminuta de una pensión de mala muerte, aunque casi nunca pasa tiempo allí. Más bien la emplea como depósito para sus trajes y su provisión de dulces. Le gusta pasear por la ciudad y hasta prefiere dormir en la calle, en algún sitio que encuentre, salvo que la temperatura sea tan baja que no pueda soportarla.

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Imagen del personaje
Spoiler:



Procedencia de la apariencia: Tamaki Suou- Ouran Host Club

________ La ecuación Humana ________
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The Candymaster

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Re: The Candymaster

Mensaje por Mente & Corazón el Jue Sep 06, 2012 11:44 pm

Ficha aceptada!

Enseguida te agrego al grupo de experimentos~ Bienvenido al foro!
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Mente & Corazón

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