Madrugada del día 365 [Libre]

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Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Vie Ago 10, 2012 1:19 am

La pequeña caseta destinada al vendedor era casi del tamaño de un closet, menos de dos metros de alto y con alrededor de un metro de espacio interior cuando apilaba los periódicos a un costado. Mathias, midiendo bastante más que el americano promedio, se había rendido hace tiempo respecto a caber allí dentro y simplemente la utilizaba para dejar su mochila, sentándose él afuera, sobre una corta silla rodeada de pilas de ediciones del NY Times. Corrían las 6 y poco de la mañana, apenas había ido a recoger el papel recién impreso en bicicleta y sinceramente no le había bastado aquello para entrar en calor. Se hundió cuanto podía en su silla y cruzó sus brazos para intentar retener temperatura, encogiéndose dentro de la larga chaqueta que llevaba.

A su alrededor, los demás dueños de puestos y quioscos alrededor del Times Square tomaban sus lugares; entre ellos circulaban apenas los peatones más madrugadores, pocos entre la leve bruma matutina, todos frotándose las manos o cubriéndose las narices con bufandas. Parecían lidiar peor que él; el rubio de encogió de hombros y se reclinó ligeramente, alzando sus pies revestidos de botas negras sobre una pila de periódicos, tomando de otra distinta un ejemplar.

"Se Repite la Marcha Humanista Contra Pentex". No era el titular principal, mas sí una de las columnas visibles en la portada. Iba a ser uno de esos días...

Una sonrisa amplia, su gesto más característico, se dibujó en su rostro; casi inconscientemente se recorrió el cabello con una mano, desordenándolo un tanto más y asegurándose de que cubriese su oreja derecha y lo que escondía tras esta. Había sido un año ya, entonces. No lo parecía. De cualquier modo, era otra de las noticias relevantes, y Mathias estaba completamente decidido a observar cuidadosamente a cada persona que pusiera atención a aquella columna.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Ago 10, 2012 1:48 am

El pelinegro no había dormido en toda la noche sentado frente a su computadora, entre los chats, el trabajo y su propia obsesión por este último, se le había ido la hora hasta que las ventanas negras habían comenzado a aclarar a medida que el sol se despertaba perezosamente esa mañana de invierno. El informante se estiró en la silla y giró en la misma mirando la calle comenzando a tomar vida, los autobuses comenzando a pasar y la gente, abrigada y malhumorada, dirigiéndose a sus trabajos.

Se levantó con su usual buen humor dirigiéndose a la puerta abrigándose con su chaqueta usual y sumándole una bufanda fina gris oscuro para proteger su cuello de la brisa mañanera. Su camino fue el de siempre pero en lugar de detenerse en el primer puestos de periódicos, donde el dueño ya estaba apartando una copia para el pelinegro, pasó de largo sin siquiera saludar, solo disfrutando del aire fresco y decidiendo caminar una cuadra más, donde ya recorría con el periódico comprado yendo hacia un pequeño restaurante oriental que abría tocada las 6 para servir el desayuno a los mismos 3 clientes todos los días. Pero esta vez pasó frente al puesto del rubio sin nada en sus manos y más atento de lo usual encontrando sus ojos carmines con los color cielo ajenos.

Le recorrió con la mirada mientras se acercaba con una sonrisa afilada pero ligera. - Buenos días~ - saludó con su voz ligeramente infantil y alegre, muy poco común a esas horas de la mañana para cualquiera, pero que parecía tan natural y fresca en el pelinegro de reducido tamaño, siendo apenas una cabeza más alta que el rubio sentado y acurrucado dentro de su tapado. - ¿Qué me recomienda leer con mi desayuno? - su pregunta parecía más una broma que una pregunta sincera ya que solo se mostraba en NY Times en el pequeño kiosko.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Sáb Ago 11, 2012 2:16 am

Mathias era probablemente la única persona joven de la cuadra en ese momento, sólo así se explicaba que ya casi a las 6am continuasen todos instalando sus respectivos quioscos y casillas. Transitaba algo de gente ya, los peatones a los cuales él denominaba "explotados": los primeros de la mañana y los más amargados, por lejos. Aquellos potenciales clientes frente a los cuales no valía la pena alzarse a soltar su repertorio usual de gritos y ofertas, pues ni su mejor sonrisa haría más que ganarle gruñidos. Si bien se todo se trataba de vender, preferiría simplemente negarle el maldito periódico a todos los respetables señores y señoras que le dejaban el dólar en cualquier lugar y tomaban lo suyo sin hablarle. A esta hora, como siempre, dejaba que los explotados se atendiesen a sí mismos y aprovechaba aquel intervalo de tiempo para leer él el periódico y rellenar la sección de juegos.

Estaba entre aquello y apartarse la sección de deportes para luego, cuando la voz del joven informante entre el deprimente murmullo gris de los primeros de la mañana le hizo alzar la mirada, un azul amplio y penetrante que sin embargo no resultaba hostil en lo absoluto. Le sonrió su mejor sonrisa de vendedor (por algo, recordaba vagamente a otro repartidor decirle que quedaría mejor dedicándose a vender autos usados o en alguna estafa similar).

- ¡Bueeenos días~! - Se alzó de su silla de inmediato, ganándose a voz y gestos exuberantes las miradas de molestia de los transeúntes cercanos. Llevó una mano a su mentón en gesto pensativo, aunque sobreactuado, su vista sobre el sonriente pelinegro. - ¿Deportes? ¿Farándula? ¿Finanzas? ¿Desastres? Son buenas novelas, basadas en hechos reales y todo. - Se agachó rápidamente para tomar un ejemplar y extendérselo. - El especial de hoy: monstruos de laboratio. -

Ponía en moción su estrategia del día. Sería agotador, pero tenía que comenzar de alguna parte. Quizás no encontraría a nadie como él, probablemente todos se habrían ido del país a estas alturas, pero se conformaría con aprender algo más, encontrar algo de interés para romper la racha de un año sin mayor evento. - Tú pareces inteligente. Te haré un descuento especial. - Continuó, el otro le había dado pie a tomarle el pelo y lo aprovechaba. Recogió la página que él había estado mirando y le enseñó el crucigrama que contenía. - Si me dices la respuesta del 4 horizontal, te dejo tooodo a un dólar. No me sé la capital de Japón. - Dijo, guiñando para denotar que bromeaba; no podía ni subir ni bajar precios un solo centavo.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Sáb Ago 11, 2012 2:50 am

Amplió su sonrisa enseguida al ver el aire teatral que el rubio tomaba y desplegaba una habilidad muy impresionante de vendedor. Así mismo, cuando se levantó quedó más en evidencia la diferencia abismal de altura entre uno y otro formando un gracioso contraste opuesto entre pelinegro y rubio, ojos rojos y celestes, alto y bajo, escandaloso y reservado... Se mostró interesado en el periódico pero más aún en el vendedor de los mimos.

Asintió con interés y alzaba la mirada de tanto en tanto casi como un niño con un adulto, acercándose ligeramente a un punto que era un poco más íntimo que solo cliente y vendedor. Al ser mencionado los experimentos su mirada fue directo al encabezado y leyó con apresuro - ¿Siguen con ese tema? Consideraba que ya habían dejado aquello de lado desde la fuga... Los activistas parecían bastantes directos a impedir cualquier avance con esos "monstruos"~ Una pena realmente... - comentó alzando sus hombros.

Sentía curiosidad por el rubio, sobretodo por su sonrisa y altura, recordandole bastante a un compañero de colegio que había tenido en Japón. Sus labios se fruncieron un poco cuando le dijo la oferta especial y llevó sus dedos a su mentón de forma pensativa - Jmmm... es complicada~ pero la oferta es realmente irresistible, sobretodo por la sonrisa gratis que ofrece con cada copia... pero eso es información muy clasificada, requiere una investigación. Quizás si sumase algún beneficio más... como su número telefónico~ puede que le ayude con eso. - dijo siguiéndole el juego y miranole con una media sonrisa algo coqueta.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Sáb Ago 11, 2012 10:58 pm

Una cosa era la hora de los explotados y los amargados, otra cosa el clima invernal que robaba el buen humor de cualquiera, y otra más el hecho de estar en una esquina del Times Square, en el lado de la ciudad donde todos tenían algo que hacer en un intervalo temporal de "ahora, ya". Era rara ocurrencia, incluso a plena tarde, que alguien se tomase de buena manera su hábito de parlanchín. Los vendedores contiguos le guardaban un tanto de rencor y un tanto de simpatía por aquellos mismos ademanes ruidosos, con sus puestos cautelosamente apartados del lugar de Mathias, a quien simplemente se le conocía por allí como "ese, el danés".

Sobraba decir en voz alta que aquello le alegraba la mañana; la atención del joven menudo y bajito le llenaba de forma inverosímil. Erguido orgullosamente, tenía que agachar el rostro para sonreírle al pelinegro, que quedaba costosamente a la altura de su pecho. Estando contento el frío no parecía ni existir para él.

- No, no, no. - Sacudió la cabeza, sin dejar ir el tema. Quizás estaba forzando un poco las cosas, pero bien tenía decidido ya sacar al menos un par de opiniones de todo quien le permitiese hablar en el día. - No es para menos, ¿no crees? Si se escaparon por aquí, ¿qué tan lejos se habrán ido? Una cosa son los activistas, otra cosa son los tipos esos. Lástima que esos no salen en las noticias. -

A pesar de su complexión delicada, agradable a la vista, y su porte enternecedoramente menudo, persistía el hecho de que se trataba de un hombre, y por ello era virtualmente imposible que el escandinavo atinase a tomarse las palabras ajenas con la intención que traían. Si hubiese sido una chica sí, por supuesto, se habría tomado el más inocente cumplido como luz verde para tomarse todas las confianzas que quisiera, pero no lo era, y por tanto, cualquier insinuación pasaría diez metros por sobre su cabeza. Aunque sí rió abiertamente a sus palabras, rascándose la nuca con una mano enguantada.

- No sé de qué te llegaría a servir, no soy bueno en esas cosas ni nada, - dijo, sinceramente sin entenderlo mucho. ¿Quizás pensaría que sería una persona bien informada? Nah, leía lo que tenía (a veces), pero no iba mucho más allá de eso. De todos modos le apuntó con el dedo pulgar hacia su página de crucigrama tirada a medio hacer sobre una pila de periódicos. - Pero si puedes terminar una de esas malditas cosas, te doy lo que tú quieras. -

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Dom Ago 12, 2012 11:16 pm

Notando que su insinuación pasó totalmente desapercibida por el rubio no se rindió, solo se acercó un poco más poniéndose lado a lado con el periódico ajeno en su mano leyendo rápidamente las palabras faltantes haciendo la lista en su mente a medida que leía las descripciones, Tokio, Vino, Zeus, Amor, Rogar, Vacaciones, Angel y Júpiter. No parecía algo muy complicado, al contrario, él evitaba esos juegos en el periódico por lo sencillo que se le hacían. Su sonrisa se amplió e ignoró deliberadamente el tema de los experimentos solo diciendo un vago "Si, si..." dejando el tema abierto para ver que tanto interés mostraba el rubio. Si solo era para sacar conversación seguramente le dejaría en cambio si lo retomaba o insistía ya lo tomaría con mayor interés.

Tomó la lapicera y punteó los que faltaban como si meditase las respuestas - Si lo termino, ¿me aceptarías salir a tomar algo cuando termines tu trabajo? Yo invito, lindo~ - esta ve se aseguró de mirarle inclinándose ligeramente hacia él entonando su voz coqueta y descaradamente. Su mirada ligeramente entornada y sus labios inclinados en la media sonrisa que mantenía.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Lun Ago 13, 2012 2:34 am

Permitió que el pequeño pelinegro se fijase en la página doblada, rayada y tachada de la sección de juegos del periódico que, pagándolo honradamente de su bolsillo, siempre apartaba para él mismo. Mordiendo la punta de su dedo índice se quitó un guante y luego el otro, separando las páginas con más facilidad de eses modo, entregándole la única que necesitaría. No tenía mucho conocimiento general aleatorio, pero desde que había comenzado a entretenerse con aquello acumulaba una colección pequeña de datos y conocimientos inútiles; hoy por hoy, llenaba la mitad del crucigrama antes de tirar el lápiz. A su parecer, llenarlo completo era asunto únicamente de genios, pero el hombre (¿joven? ¿muchacho? Le estaba costando bastante adivinar su edad) tenía el aspecto de alguien inteligente, aunque fuese quizás sólo por su forma vivaz de mirar. Por supuesto, para ello se hizo a un lado, ofreciéndole su silla de patas cortas y su bolígrafo rojo. - Adelante, adelante~ -

Le decepcionaba un tanto la falta del interés que esperaba encontrar a montones, mas no se permitió desanimar. Sólo era el primero del día. Aceptó con ligereza que no tuviese nada que ver ni nada que decir sobre el asunto, más emocionado por ver qué tan lejos llegaba en el juego en que él siempre quedaba corto; su lado competitivo, sin embargo, se acallaba sin tomarlo como una molestia. Su atención en la plaza y en su trabajo pasó a ser secundaria, pues inevitablemente escudriñaba más al otro.

Y si bien ahora no podía no ver las miradas que le dedicaba el otro, éstas no lograban sino confundirle. Aunque ciertamente le gustaba su forma de hablarle... con las manos desnudas ahora, se recorrió el cabello para quitarse la escarcha matutina de éste, dejándolo en un desorden peor que antes y dando una risa corta. ¡Le decía "lindo"! ¡Qué tipo agradable! - No sé, estaría bien, pero tengo cosas que hacer. ¡Aunque me sorprende! - ¿Notaba la segunda intención? ¿Cuestionaba el motivo? - ¡No me pareces el tipo que tenga mucha resistencia bebiendo! - ...por supuesto que no. Le parecía absolutamente normal salir a beber con otros hombres, nada de inusual ahí. Ladeó el rostro, arqueando una ceja sobre sus ojos azul cielo, sin perder su sonrisa. - ¿No que querías mi teléfono? -

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Lun Ago 13, 2012 3:47 am

Al ser cedido el banquito se sentó en este, a él le quedaba más a su medida, al menos no parecía que sus rodilla tocarían su mentón como pasaba con el rubio si se hubiese sentado de la misma forma que el pelinegro. Apoyó la hoja en la montaña de periódicos y rápidamente completó cada casilla que había libre con las que palabras que ya había enumerado en su cabeza. Sonreía ampliamente omitiendo responderle enseguida aunque la inocencia del joven le hacía querer acercarse más y ver que tanto podía empujar antes que el rubio notase sus intenciones y le correspondiese o le rechazase, aunque viendo la imagen de este, seguramente un rechazo conllevaría también a una golpiza... pero no... el danés sonreía demasiado y se veía demasiado amigable como para ser esa clase de personas.

Le devolvió el crucigrama terminado levantándose y sacando de su bolsillo el celular que utilizaba para el trabajo. - Bueno, acepto su número de teléfono y después lo llamaré para coordinar e ir a tomar algo. ¿le parece? - dijo alzando la mirada nuevamente a la figura de mayor tamaño. Se consideraba que había ganado, por un conocimiento básico de definiciones había conseguido el celular de un hombre atractivo. Hacía demasiado que no estaba con alguien estando demasiado ocupado con su trabajo y ahora comenzaba a querer... por no decir necesitar, estar con alguien lo antes posible. Y aquel rubio fue caído del cielo, reuniendo cada una de las cualidades que le gustaban en un hombre, desde el color de pelo, complexión física y... su miraba bajó sin disimulo por el cuerpo ajeno hasta su masculinidad cubierta por el tapado negro.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Miér Ago 15, 2012 1:37 am

La verdad era que tenía poquísimos clientes a esa hora, el público más ajetreado era, naturalmente, el que menos concordaba con sus tendencias ruidosas. Uno que otro pasaba rápidamente por desconocer al vendedor extranjero, mas por ésta vez dejaba a todos escapar sin un intento de conversación, pues de momento le interesaba más observar al hombre de aspecto inteligente.

Se le acercó para mirar por sobre él, su figura alta y de hombros anchos oscureciéndole la vista del papel, pues su sombra le cubría entero a él y al espacio donde estaba sentado. Sonreía aún más ahora, viéndole allí, pues la forma en que sí cabía sentado cómodamente en el banquillo le daba otra perspectiva de su tamaño. - ¿Sabes qué? Tú también eres medio lindo. - Dijo, asintiendo con la cabeza. Por supuesto, a nadie podía darle exactamente el cumplido que recibía él; tenía que situarse un poco más arriba, aunque el hecho de que el pelinegro alimentase su ego ya le daba varios puntos de simpatía. Silbó apreciativamente al ir leyendo las respuestas que escribía, cada una acomodada en concordancia con las demás, letras encontradas sin errores. - ¡Y de verdad eres inteligente, vaya! - Agregó, dando una palmadita suave sobre el cabello del otro, su mano tan pesada que apenas le permitía levantarse.

Quitó de sus manos la página de periódico sin una palabra de permiso ni un gesto más sutil siquiera, dedicándose de inmediato a revisar todo. No porque desconfiase de él, sino porque se le impresionaba con facilidad con ese tipo de cosas y, sinceramente, hacía media hora que le venía matando no recordar cómo demonios se llamaba la capital de Japón. Mientras repasaba el nuevo montoncito de datos inútiles, sin mirarle, sacó de su bolsillo su teléfono celular rojo, de pequeño tamaño y aspecto de baratija.

- Oooye, no fue eso lo que dije, pequeñito. - Pausó un momento para mirarle con una mezcla de reproche y diversión, tomándose toda libertad de usar en él un sobrenombre que podría resultarle burlón. - ¿Qué edad tienes? ¿Te dejan comprar esas cosas? - Pese a mirarle al mismo tiempo que Izaya repasaba sin tapujos su propia figura, lo pasó por alto al preguntar con sinceridad, sin ánimos de ofenderle pese a su directa forma de expresarse. - Eres raro, no sé por qué quieres invitarme, ¿quién sabe si no soy un tipo peligroso? Aunque ya es peligroso dejar que un danés beba de tu bolsillo, te lo digo desde ya, no somos de largarnos después de dos sorbitos. Igual, toma. - Dijo, alzando su teléfono para que el otro viese su pantalla: una entrada de la lista de contactos titulada "Yo", la muestra de un hombre sin preocupación ni espacio en la cabeza para memorizar números.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Ago 17, 2012 11:57 pm

El pequeño pelinegro aceptó la brusca forma de cariño con una sonrisa, la mano pesada le despeinaba y le aplastaba hacia abajo obligandole a inclinar un poco su cuello hacia abajo. Aquella pequeña demostración de fuerza así como torpeza para manejar esta misma despertó aún más el interés del pelinegro que se levantó con su mentón en alto y se acercó nuevamente al rubio mientras sacaba su celular.

- Parece que no los aparento, debería alegrarme~ Pero tengo 23 años ya, más que legal para comprar lo que desee. - dijo con un canturreo en su voz que alegraba su semblante. Verdaderamente parecía que para el pelinegro no fuesen las 6 de la mañana si no que una hora cercana a la tarde. Observó el número que le mostraba mientras tecleaba sin mirar, letra por letra, de aquel nombre que le sonaba tan curioso. Aquella letra perteneciente al alfabeto nórdico le dejó en claro sus sospechas. Más allá de ser un simple inmigrante como él, era un europeo, si no era alemán seguramente era de aquella área hacia arriba, y no se había equivocado. - Creo que tomaré el riesgo~ ¿Así que Danés? - estaba en lo cierto y su orgullo creí un poco. Se sintió bien consigo mismo e internamente se alabó por haber conseguido el número de teléfono. - Mathias~ mi nombre es Orihara Izaya. Pero puedes decirme solo Izaya~ o pequeño lindo si lo prefieres~ - su tono ya era descaradamente coqueto, así también su lenguaje corporal que no dejaba de moverse acercándose y moviéndose, incluso rozando la mano ajena con la propia con ligeros roces.

Se apartó solo cuando consideró que el rubio estaba bastante seguro de acompañarlo. - Entonces supongo que no te molestará salir esta noche~ normalmente soy alguien ocupado pero por ti puedo hacerme un espacio en mi agenda. Totalmente que lo vales, lindo. - dijo tomando uno de los periódicos y metiendo su mano en el bolsillo para sacar un bajo de algunos billetes de 1, 20, 50 y 100 dolares separando uno de un dolar y sacando un bolígrafo de su bolsillo junto con una tarjeta y anotó en el reverso su número personal entregándoselo al rubio.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Vie Ago 24, 2012 10:59 pm

Guardó el teléfono celular de plástico barato, de por sí pequeño en su mano, más aún cuando cerraba la pantalla flip, reduciéndolo a menos del tamaño de su palma. No era sorpresivo que hubiese necesitado quitarse un guante para apretar las teclas de mínimo tamaño. Mientras lo guardaba en el bolsillo de la chaqueta emitió un silbido largo, sorprendido, mirando nuevamente a Izaya de piés a cabeza. Ésta vez intentó mantener en mente que el hombrecito que le llegaba costosamente hasta el pecho tenía 23 años. Y no era sólo su altura: su rostro, sus facciones suaves, su contextura y casi todo de él no subía de la categoría de los 15 o 16 años, a su parecer. - ¡Ah, pequeñito! ¡Tú no tienes mi edad! - Dijo con una risa entre burlona y divertida.

Propinó una poderosa palmada a la espalda del otro, sin mayor consideración por su apariencia frágil, pues ya estaba sosteniendo la página gris cerca de su rostro otra vez, revisando el crucigrama completado. - Haha, sigues poniendo palabras en mi boca, ¿eh? Ya te di algo a cambio de las respuestas, - Miró los cuadros siempre vacíos del sudoki, tomó el lápiz y... no, mejor no. Ni en broma. - Te pondría otra condición--

Sus palabras se cortaron en seco y su mano, la mano que Izaya rozaba, se apartó con un gesto casi brusco. Los primeros roces habían pasado desapercibidos, por un rato había olvidado que no tenía los guantes puestos y, recordando que el tacto directo era un tabú para su clase, más hoy que resurgían noticias sobre ellos, no pudo sino separar instintivamente, aunque tarde. Enseguida volvió a ponerse los guantes con un gesto nervioso.

- ...igual se agradece que el Pequeño Señor Ocupado quiera dar de su tiempo, pagar y todo. - Continuó hablando para disimular, echar tierra sobre el momento de nerviosismo mal disimulado con sonrisas amplias y gestos exagerados. - Aunque igual hoy tenía qué hacer. Pero como decía, pequeñito... una cosa a cambio de otra. - Exhaló con mayor calma, recuperando su semblante al aproximarse de regreso a su banquito. Se sentó en éste con exagerada parsimonia, subiendo sus pies a una pila de periódicos para quedar con las piernas estiradas, la única forma en que quedaba cómodo, pues sentado normalmente tendría que tener las rodillas flexionadas frente a sí. A cada costado del banquito, además, había puesto más pilas del NY Times para servirle de posabrazos, dando así la impresión de un pequeño trono hecho en papel gris.

- Y sí, soy danés. - Prosiguió orgullosamente. - Izaya, hm... tú ereeees... eres chino, claro, sí. ¡Nunca conocí un chino! - Exclamó con convicción, e apariencia totalmente seguro de su respuesta. Recibió el billete de mano del oriental y, apenas lo miró, frunció el ceño y lo regresó. - Si no tienes donde más anotarlo, pues tú llámame luego. No recibo dinero regalado, sólo lo que me gano. -

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Miér Sep 05, 2012 4:28 am

Apenas estaba terminando de guardar el celular con el número guardado, distraído, cuando una palmada en su espalda casi lo hace caer de frente al piso. Se sentía algo entorpecido al notar el cambio en su propia actitud, no se dio cuenta cuando comenzó a sentir aquel orgullo creciente pero ahora si notaba la falta de él o más bien el recuerdo de la sombra de ese sentimiento por algo tan simple cuando él día a día hacía cosas de mayor mérito. No encontraba, y tampoco buscaba, el factor de cambio que era el tacto con el rubio, aunque sí había notado su extraño reaccionar con nerviosismos y apurando sus palabras.

Estiró su espalda intentando deshacerse del dolor de esta, juraba que sentía la mano aún apoyada en su espalda por más que el danés estaba sentándose en aquel trono improvisado, casi como rey de su trabajo... y lo era. Todo rey disfrutaba de gobernar, y él parecía disfrutarlo también, a diferencia del resto de vendedores que costosamente mantenían los ojos abiertos y ni hablar de una sonrisa en su rostro. Definitivamente le sentaba bien tanto la pose como el asiento improvisado. Aunque... demasiados periódicos para solo una gacetilla.

Asintió con felicidad - Bueno si está ocupado esta noche perfectamente puedo solo llamarlo para coordinar cuando tenga libre. Claro si es que aceptas la invitación~ - esta vez no se acercó al hablar pero si miró con extrañeza que le regresase el dinero. Miró el periódico bajo su brazo y le costó algunos segundos comprender exactamente que decía el rubio. Finalmente tomó la mano ajena y la giró para que viese el otro lado del billete, donde había entregado también una tarjeta personal que solo dictaba "Izaya Orihara. Consultor" sin ningún dato extra y había escrito su número de teléfono. - Mathias, el dólar es por el periódico, a no ser que te haya caído tan bien que decidieras regalarmelo~ -

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Vie Sep 07, 2012 2:48 am

El rubio no pudo evitar que Izaya le sujetase la mano ahora aunque, por fortuna, volvía a tener sus guantes negros resguardando la piel del japonés del contacto directo con la propia. Bajó su mirada azul cielo, parpadeando, de cierto modo enternecido por la mano pequeña y delgada que sujetaba la suya propia, la cual momentáneamente sentía grande y tosca. Tardó varios segundos en ver lo que realmente le señalaba; en primera instancia había asumido que Izaya simplemente le había escrito el número en el billete, no era algo extraño para él, aunque por supuesto, el pelinegro era más prolijo que eso, al parecer. Y habilidoso, para entregar la tarjeta sin que lo notase realmente.

- Ahaha, ¡lo olvidaba! Bueno, bueno, lo aceptaré esta vez. - Desviaba casualmente la atención de su error. dando un breve guió al meter el dólar en su bolsillo, manteniendo la tarjeta en su mano. Luego inspeccionó ésta con una ceja arqueada. "Consultor". Eso no le hacía pensar en nada en particular, para ser una tarjeta de presentación era bastante vaga... - ¿Consultor de qué...? - Musitó, su voz un murmullo confundido. - ¿Impuestos o algo así? -

A su pensamiento en voz alta, pues no era más que eso, no suponía que Izaya le hubiese puesto mayor atención, si le escuchara siquiera, por lo que sacó su teléfono nuevamente para ingresar el número en gestos torpes de aquellos dedos que parecían demasiado grandes para las teclas del pequeño aparato. Borraba y rehacía varias veces en el proceso por ello mismo.

- Eres persistente, Pequeño Señor Ocupado. Eso me cae bien~ - Alzó la vista por un momento para dedicarle una sonrisa de medio lado, el gesto que parecía tan usual en él, tan amplia que mostraba ambas hileras de dientes, incluído el prominente colmillo izquierdo. - Me falta decidir qué te pediré a cambio, igual que lo del crucigrama, ¡negociaremos eso luego! ¡Aunque vas ganando! - Ciertamente, Izaya no parecía estar aceptando un "no" como respuesta, y mientras el danés desconocía el por qué de su insistencia, no le incomodaba en lo absoluto un poco de bebida gratis. Eso era esencialmente lo que mantenía su interés sobre el otro, y tanto así que continuamente ignoraba a los clientes que se detuvieran frente a la gacetilla y no tardaban, exasperados por la falta de atención del vendedor, en dar media vuelta y dirigirse a otra.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Izaya Orihara el Sáb Sep 15, 2012 7:46 pm

Su personalidad risueña y sonrisa altanera y afilada no parecía mostrar la usual molestia que provocaba en las demás personas, el danés parecía inmune a ello y aquello le agradaba más aún de él. Y aquella sonrisa ladeada llena de orgullo que mostraba asomando un colmillo animalesco simplemente sacaba al pelinegro de sus casillas y le impulsaban más a seguir adelante.

Sus dedos se movieron inquietos contra el periódico y asintieron a las palabras del rubio notando como su atención se volcaba tanto en él que dejaba ignorado de lado a otros clientes. No debía tomárselo tan a la broma como para generarle problemas laborales al rubio, sin mencionar que también se le estaba haciendo tarde a él para su agenda diaria. - Bien entonces quedamos así, ¿te parece, Mathias? Te llamo esta noche y arreglamos para salir cuando te decidas que me pedirás~ Hehe~ - ladeó un poco el rostro para mostrarle que había una mujer mayor bastante molesta con el dinero en la mano esperando a ser atendida, su perro también parecía molesto, pequeño y con sus dientes inferiores afuera mirando al gran danés como si la exitencia de la delgada correa que llevaba su ama fuese la salvación de que se lo fuese a comer vivo.

- Parece que es usted el hombre ocupado~ bueno, yo tengo que seguir mi ruta y parece que tu tienes trabajo. No dudes en llamarme si lo deseas. Estamos en contacto. se inclinó ligeramente con una sonrisa cerrando sus ojos por un instante. - Ah~ soy japonés, no chino. De Tokio, justamente ~ - finalizó antes de alejarse alzando su mano a modo de saludo, con sus pasos alegres y poco usuales... y poco masculinos.

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

Mensaje por Mathias Køhler el Dom Sep 16, 2012 9:47 pm

No tenía ningún tipo de prisa, la confianza que tenía en sí mismo le indicaba siempre que su trabajo era demasiado fácil para él y, con la incansable efusividad con que salía a vender si no cumplía su meta a tiempo, jamás había llegado a fallar. Distribuía su tiempo como él quería, y al carajo dejar de lado su diversión o sus distracciones por el dólar de un extraño amargado. Ya iría a por eso después. Cuando notó la presencia de clientela impaciente chasqueó la lengua en desagrado y se cruzó de brazos. - Está cerrado. - Dijo con simpleza, Era una suerte que nadie controlara su trabajo.

No tardó en cambiar de idea al ver que el pequeño japonés ya seguía su camino. Alternó la vista un par de veces entre él y el resto de la plaza, dándole una apresurada palmada en la cabeza a modo de despedida. - Ah, ehh, ¡hecho! Algo se me ocurrirá-- - Levantó un brazo y lo movió a modo de llamar la atención de la clienta perdida. - ¡Ahora está abierto! - ...sin conseguir más, claro, que un ladrido molesto del pequeño pero agresivo perro. El danés no hizo más que encogerse de hombros y retroceder para regresar a su asiento.

Tardaría varios minutos en recoger su crucigrama, ver el nombre de la ciudad de Tokio bajo 'capital de Japón' y emitir un leve "aaahh..." de entendimiento.

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________ La ecuación Humana ________
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Mathias Køhler

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Re: Madrugada del día 365 [Libre]

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