Costumbre de mala suerte [Libre]

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Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Delic el Vie Ago 10, 2012 1:15 pm

Era de noche ya, la maldita noche temprana del invierno. En general, Delic amaba ese aspecto de la estación; planease hacer algo en particular o no, prefería con creces la noche al día y las horas extra solían sentarle bien. En otro momento, por seguro, habría sabido apreciarlo.

Exhaló un largo suspiro antes de probar el motor otra vez, con el mismo resultado que las diez anteriores: estaba muerto pese a que tenía combustible, sus ruedas estaban bien y el auto era prácticamente nuevo, Iba contra toda lógica que se rehusara a arrancar ahora, y contra toda justicia que fuese en el día en que se había dejado el teléfono celular en casa, sólo para ignorar el ringtone y zafar de algunos compromisos. Mascullando un par de maldiciones en voz baja, salió del vehículo a una noche de frío tajante, en la que su aliento se veía como un hálito blanquecino frente a su rostro al exhalar y sus manos perdían sensibilidad con rapidez. No encontró mejor solución que encogerse de hombros, encender un cigarrillo y estirar un brazo dentro del auto para subir el volumen de la radio, a modo de continuar escuchándola mientras evaluaba su situación.

A sabiendas que sus conocimientos de mecánica eran nulos, fue apenas una formalidad para él levantar el capó, dar una mirada rápida y volver a bajarlo, sacudiendo la cabeza con una risa leve. ¿Ahora qué? Miró a su alrededor, a la calle vacía y sin más ruido que algún perro ladrando a la distancia, además del sonido sin eco de un perezoso solo de bajo, el puente de alguna larga canción que venía escuchando en repetición. Él mismo tarareaba entre caladas a su cigarrillo, metiendo sus manos en sus bolsillos, rendido.

Al menos no había caído en un barrio tan malo, de ser así no habría salido del auto siquiera. Rejas altas, edificios de apartamentos y casas tan discretas que parecían deshabitadas le rodeaban, una imagen perfecta de orden, aunque algo había en el ambiente que le resultaba inquietante. Ignoró un escalofrío y se sentó sobre el capó del auto blanco, mirando hacia el cielo y postergando el preguntarse nuevamente qué haría; por ahora, tenía un par de cigarros más en la cajetilla y se conformaba con acabárselos, al menos por cuanto le durase la musica.

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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Keniji Slater el Lun Ago 13, 2012 8:56 pm

Por alguna razón en particular, las noches de invierno de New York se le hacían de lo más agradables. En la Central todo estaba más que tranquilo, si se ignora la manifestación de 5.000 personas ocurridas hace tan sólo un par de días. Le resultaba de lo más entretenido perderse durante un par de horas por las frías calles de New York, puesto que le daban una leve sensación de libertad.

Su recorrido de jogging ya casi estaba por encontrar su final, así que decidió disminuir el ritmo y llevar un andar un tanto más ligero. Los cascos de color cyan mantenían sus oídos cálidos, mientras vomitaban sin descanso lo último que el dubstep tenía para ofrecer. Se detuvó unos instantes en una esquina para cambiar la música a algo un tanto más tranquilo, y con algo de rock alternativo retomó su andar.

La noche se le antojaba silenciosa, sentía las pequeñas gotas de sudor enfriarse sobre su rostro caliente, y la garganta se le puso seca y rasposa como la arena. Tomó de su morral su vaso cerrado herméticamente y sacó el sorbito para darle un par de tragos, mientras en su mente danzaban sin respetar ninguna clase de ritmo varias ideas de qué hacer con la situación actual de la Corporación.

Se distrajo a tal punto que no notó dónde había tomado una curva equivocada, o quizás dónde debería haberla tomado, para acabar en una zona residencial completamente desconocida para él como en la que se encontraba ahora. Miró a sus alrededores, para notar cómo no se veía un alma detrás de él, y cómo en la mayoría de los hogares se encontraban todas las luces apagadas. Pensó en llamar a uno de sus empleados para que fuera a recogerle, dónde sea que estuviera, pero se detuvo de golpe cuando notó a la distancia un joven de cabellos dorados bajarse de un jaguar blanco a mitad de la noche.

El platinado se acercó, envuelto en su canguro cyan como se encontraba, con pantalones de jogging gris oscuros y zapatillas del tipo All Star de color negro. Llevó una mano al bolsillo del canguro, mientras que con la otra continuaba sosteniendo su refresco.

Se acercó lentamente, y cuando distinguió quién era la persona que se encontraba disfrutando de un cigarrillo sobre un jaguar blanco, a mitad de la noche, en medio de la nada, no pudo creer su suerte.

No fue sino hasta que se encontró a un par de pasos del rubio, que dio un largo trago a su refresco, para producir ése irritante sonido que resulta de acabar una bebida con un sorbito.

- Buenas noches, joven, ¿problemas con su vehículo?

Dijo en un tono formal y educado, con cierto matiz de burla y satisfacción, mientras ampliaba su sonrisa de par en par.


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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Delic el Mar Ago 14, 2012 3:10 am

Sin el GPS del teléfono celular y considerando su nulo conocimiento de las calles, no tenía la más mínima idea de dónde estaba. Sus destrezas callejeras eran nulas estos días, aunque contaba en reducidas ocasiones con un instinto que sólo podía provenir del pasado que ya no recordaba. Y sin embargo, no acababa de tomárselo como algo preocupante; bien, su auto nuevo era una porquería poco confiable y a alguien le caería una buena demanda si el mecánico le encontraba defectos, pero de eso se preocuparía después. Del mismo modo, se preocuparía luego de a dónde ir y cómo ir, pues de momento la combinación de la radio, el cigarrillo y el cielo nocturno le tenían lo suficientemente contento. Era un antojo del momento detenerse en un lugar así, en un contexto así, pero no se resistía en lo absoluto.

Al menos estaba en barrio decente, se recordó al tiempo que se inclinaba hacia atrás, llegando a apoyarse sobre sus codos. Podían llamarle elitista, discriminador o hipócrita, pero no se habría detenido siquiera en un barrio de mala clase o una "zona racialmente diversa", ni querría apartarse del auto, aunque nadie podría darse a la fuga con un vehículo que no arrancaba. Estaría bien incluso si lo dejaba hasta la mañana, y con eso descartaba sus preocupaciones al punto en que, creyendo oír pasos rítmicos y regulares en la avenida desierta (¡qué apropiado! ¡Una cuarentona trotando o paseando al perrito, seguramente!), no pudo sino restarles prioridad.

Era peculiar, sin embargo, que el sonido se detuviese casi instantáneamente. El volumen de la radio parecía alzarse al dar por última vez el estribillo de la tonada instrumental, harmoniosa repetición en la que se unían paulatinamente todos los instrumentos que antes aportaban un par de notar aquí y allá, mas no suficiente ruido como para opacar pasos, menos aún cuando la canción terminó en un desvanecimiento gradual de sonidos,

Un ruido extraño, como un burbujeo leve, cortó el silencio de forma demasiado estrepitosa para un sonido tan bajo, tan común. Aquella misma trivialidad le hizo sobresaltarse al punto de saltar de su sitio para ponerse de pié, erguirse en completa tensión y girarse hacia él a tiempo para verle hablar con tan tranquilo semblante.

La radio emitió un chirrido corto y se apagó, muerta.

- ...no hay problema. Nada grave, al menos. - Exhaló. ¿Realmente no lo había?

Conocía a éste tipo de algún lado. Algo tan simple como una familiaridad no podía alterarle de ese modo, pero, ¿acaso no le reconocía a él? Estaba seguro de haberle visto antes, haberle hablado antes, incluso que era alguien importante para él, ¿y acaso podía confundirle con muchas personas? Los círculos no cerraban. Por un breve y eufórico momento pensó que podía tratarse de alguien que conocía antes, en los años de su vida que hoy daba por perdidos, mas el sentimiento que le generaba no era precisamente nostálgico.

A la defensiva, decidió no mencionar nada de ello, metiendo sus manos en sus bolsillos en un gesto mucho más tranquilo. Era un actor, después de todo: sus sonrisas artificiales eran tan creíbles como era él sólido. - Quizás una avería leve, pero me tomaré un taxi a casa y ya. - -Dio una mirada alrededor, quitándose los auriculares que llevaba apenas como protección, apagados. Quería oír su voz con mayor claridad. - Parece un barrio seguro para dejar el auto. De todos modos, le agradezco la preocupación. -

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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Keniji Slater el Vie Ago 24, 2012 2:15 am

Continuó sorbiendo su bebida hasta que se la terminó, sin quitarle la mirada de encima al rubio. Cuando las ultimas espesas gotas del azucarado refresco se deslizaron por su garganta, emitió un largo y lento suspiro de satisfacción, todo esto mientras las finas líneas que hacían parecer a sus ojos rendijas oscuras recorrían el rostro del rubio con curiosidad.

Frunció el entrecejo, encontrándose así los hilos platinados que tenía por cejas con la base de su nariz, y comenzó a acercar su rostro lentamente al rostro de la celebridad. Por alguna extraña razón, recordaba a un abuelo simulando no reconocer a su nieto y haciendo fuerza con los párpados para focalizar mejor. Apartó el refresco para que no creara una barrera entre ambos, guárdandolo en su morral siempre manteniendo el "contacto visual, y se detuvo apenas a unos centímetros del rostro del rubio.

Ahí se quedó, sonriente, con su suave y tibia respiración impactando contra la cara del rubio. Probablemente fueron segundos, pero evidentemente trataba de hacer que al observador lo sintiera como una eternidad.

Masculló algo para sí entre dientes y dejó entrever el color celeste gélido de sus ojos, que parecieron buscar a toda velocidad "algo" en cada rincón del alma a través de los ojos del italoamericano. Sus ojos volvieron a convertirse en oscuras rendijas, la sonrisa se mantenía estática. Se alejó despacio, unicamente para apoyar su codo sobre su mano izquierda haciendo un puño, mientras que la derecha descansaba los dedos índice y mayor sobre su mejilla derecha, ladeó la cabeza y pareció quedarse pensando.

En un ademán muy exagerado extendió los brazos hacia el cielo, y en un tono de voz chillón y agudo cargado de falsa alegría, muy diferente a la voz baja y rasposa escuchada en un principio, exclamó:

- ¡Ya sé quién eres! ¡Yokatta! ¡Qué alegría!, permíteme tomarte la mano, ¿me lo permites? ¡lo haré de todas formas!

Acto seguido, estrechó enérgicamente la mano del rubio con ambas manos, mientras continuaba sonriendo de oreja a oreja, y sacudía frenéticamente la mano ahora usurpada.

- ¡Tu eres...! ¡Tu eres ese famoso cantante! ¡Ése que se trasviste! Antes eras... Jugador de soccer o algo así-- ¿Verdad?

Su dedos, si bien son largos y esqueléticos, se sienten tibios y suaves.
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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Delic el Lun Ago 27, 2012 3:09 am

Por largo rato se quedó mirando hacia el auto, maldiciendo internamente a la radio que había muerto un tanto después que el motor, no sólo dejándole varado, sino que también en silencio. En parte le molestaba porque arruinaba su momento y posiblemente el CD que había dejado dentro del aparato; por otro lado, claro, era un terrible cliché que en cuanto apareciese la perturbadora figura se acallase todo lo demás, para dejar apenas el sonido del ruidoso sorbeteo llenando el aire. El actor miró con odio al auto nuevo, conteniéndose de propinarle una patada con otra persona en la escena, aunque mantuvo la vista fija en aquella dirección, esperando que el extraño tomase la señal tácita de que se retirase, desde el "gracias" hasta el desviar la atención a otra cosa.

No parecía ser suficiente. Teniendo las luces de la calle para contrastar, todas funcionales en esta parte de la ciudad, el hombre de voz familiar producía una sombra de formidable tamaño, pues si bien no se le veía muy fornido, sí era alto. Aquella misma sombre fue lo que le hizo notarle cerca, pues sus pasos eran extrañamente silenciosos. Enseguida alzó la vista a él, sin moverse de su sitio, al tiempo que el otro si inclinaba tanto como para respirar contra su rostro. Delic enarcó una ceja con incredulidad. No le molestaba particularmente que invadiesen su espacio personal, pero... ¿en serio? ¿Tanto? ¿Era miope o qué? Todo tenía su contexto, claro, pero era muy quisquilloso respecto al aliento de quién quería y no quería tener en la cara.

A aquella distancia pudo improvisar una medida de su altura. Poco más de media cabeza sobre él, rebasando el metro y ochenta seguramente... el tipo, sin embargo, era un palo de escoba dentro de un hoodie amplio. En el silencio que detuvo el aire por un momento (momento infinito e incómodo al extremo), buscó su mirada y se sorprendió de no recordar un color así, tan distintivo, tan poco común. Aunque ciertamente le despertaba algo, tenía la certeza de que le recordaba a algo y no sabía a qué. Carraspeó para ver si reaccionaba de algún modo, al menos dejar de estar inclinado por sobre él y quieto como una estatua.

El arranque de felicidad le tomó por sorpresa, tanto que dio un paso trastabillante hacia atrás antes de ser tomado por la mano y tener el brazo completo sacudido por el efusivo apretón. - Adelante, supongo-- - No, no, no, no este tipo de fan... maldijo en fuero interno, para enseguida resistirse al apretón tensando su mano para dejarla quieta entre las ajenas, pues no parecía poder soltarse aún. - ¿...me acaba de llamar un qué? -

Pasó por su mente la posibilidad de que alguna ridícula revista amarillista hubiese publicado algo tan horrible para darle un dolor de cabeza, pero la descartó de inmeadiato. Jamás llegaban a tanto, y por más que le encantara la polémica, no tenía la fortuna de que se escribiese mucho sobre él. Debía ser sólo éste loco, al cual miró con gesto un gesto de hastío plasmado en su rostro...

Entonces, de súbito, bajó la mirada a sus manos. No lo había notado porque no era intencional, pero el hombre le estaba tocando sin mostrar reacción alguna. Si bien podía ser que no le afectase en demasía, no había tenido siquiera el pequeño sobresalto que debería al recibir absolutamente de la nada una emoción foránea a él, como detectar un intruso. Nada. Eso era mucho más que extraño, y empezaba a creer menos y menos en lo coincidental de toda la situación.

- ...a-ahaha, no soy yo, no, me estará confundiendo con alguien más. Mi nombre es Delic, soy sólo un novato. - Volvió a retraerse tras una actuación despreocupada, esta vez mirando sin miedo al rostro del hombre más alto. Gesticuló hacia su auto con su dedo pulgar, intentando extraer de a cortos y sutiles tirones su mano de entre las ajenas, distrayendo del gesto con una sonrisa practicada. - Pero ya que estamos, ¿le importaría llamar una grúa o algo así para mi? A cambio, seguro podré contarle alguna cosa o dos de la persona a la que se refiere. -

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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Keniji Slater el Dom Sep 02, 2012 11:55 pm

En el momento en el que tomó las manos del rubio, acabó por confirmar sus sospechas. Sí, era la misma cara, era la misma voz, eran los mismos gestos, y la misma mirada perdida; pero hay un único sello particular que distingue a sus hermosos retoños, y es ni más ni menos, que el tacto. Afortunadamente, la emoción que correspondia al famoso músico, actor y modelo, no resultaba en nada perjudicial, y estaba lo suficientemente acostumbrado al tacto de sus creaciones como para poder disimular la adrenalínica inyección de pasión que ahora invadía su torrente sanguíneo, y le recorría la espalda como las caricias de una ardiente cortesana.

Sintió como la mano del rubio escapaba de sus dedos, y junto con ellas, la emoción que éste transmitía. Desgraciadamente para la celebridad, las pocas cosas que apasionan a éste hombre, van completamente en contra de sus intereses. Su corazón dio un vuelco, y su sonrisa se veía ahora más intensa que nunca; entreabrió los ojos, mientras contemplaba como con poco esfuerzo y gran habilidad, el rubio intentaba hacer pasar la situación por algo completamente normal y coherente, cuando ambos sabían que las cosas distaban muchísimo de lo normal. Una risita se le escapó, y se un lado de su índice derecho a su boca, mientras le daba un suave mordisco para retener la emoción. La aguda risita que hacía que se le erizaran los pelos de la nuca a uno seguía escapándose, y él trataba de frenarla; al cabo de unos segundos, lo consiguió.

Una vez la sensación se desvaneció, y volvió a sus facultades "normales", se posó dándole el hombro al rubio y dirigó la mirada al cielo, sacó el móvil de uno de sus bolsillos y marcó un número de discado rápido. Apoyó su otro puño cerrado sobre su cadera, mientras el télefono daba tono movía su pie con impaciencia, al cabo de un par de pitidos, la llamada fue contestada.

- ¿Buenas noches?-- Sí, Slater habla, lamento no ser una encantadora dama buscando entregarse a tus brazos, pero bueno, a éstas horas dudo mucho que te llame nadie más. Mirá, trataré de hacerlo breve y conciso... Necesitaría que rastrees la llamada para determinar la dirección en la que me encuentro, ya que no tengo la más pálida idea de adónde estoy, y me envíes también una grúa a la misma dirección para recoger un Jaguar de color blanco, más bien marfil me atrevería a decir (...) No, no, la factura haz que la envíen al departamento de finanzas como "gastos de oficina", y a nombre de Dangelo Reed; Yo me ocupo de los gastos; También necesitaría que me envíes al "Phantom" a ésta misma dirección, estoy con un invitado. Eso sería todo, ¿quedó claro? Buh-Bye! ~

Guardo el móvil en un ligero y líquido movimiento para volver a enfrentarse una vez más al italiano, que de seguro le estaría observando con cierta curiosidad. Le examinó de arriba a abajo una vez más antes de comenzar a hablar, la celebridad en ascenso sí que resultaba un espécimen interesante, merecedor de su tiempo. Considerando que su agenda estaba tan liviana como el canguro que llevaba, supuso que no estaría mal robarle algo de tiempo de su ajustada agenda a la celebridad.

Esbozó una sonrisa un tanto más amable, y en un tono cálido, casi paternal y con el que suele hablar un atento hermano mayor, le dijo:

- Mi chófer no tardara en llegar a por nosotros, Señor Reed, y su coche estará en la dirección que usted indique por la mañana. Si gusta acompañarme, yo mismo me sentiré más que hornado de escoltarle hasta su hogar. No es necesario que me cuente nada sobre nadie más, me encuentro particularmente interesado en usted...

Luego posó su dedo índice sobre el pecho del rubio, aún sonriente.
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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Delic el Miér Sep 05, 2012 9:35 pm

Si ya le había inquietado la falta de reacción, la aparición posterior de la misma derechamente le asustaba.

Más de alguna vez había usado la pequeña maldición en probeta de Pentex como un don útil, un medio para bajar las defensas de otros, volverlos más fáciles de leer, o bien por simple diversión o conveniencia. Ya sabía qué esperarse, en un espectro en el que podía darse cualquier cosa desde la excitación sexual hasta la motivación, la inspiración artística o los impulsos violentos; lo que fuese, siempre había sido una exaltación visible, justamente porque era algo ajeno introduciéndose a desbaratar por un momento la mente. Vislumbraba, entonces, dos opciones para la falta de reacción: o el tipo no tenía absolutamente nada por lo cual sentirse apasionado (difícil, pues ya encontrarse con él le había sido motivo de emoción), o se lo estaba tomando con una familiaridad total. Y si era tan... explosivo, pues sí, no le sería del todo extraño un disparo de adrenalina extra aquí y allá. Tomar tal conclusión y entender lo que sucedía le reconfortaba.

El miedo no llegó sino hasta verle morder su dedo índice y contener futilmente una risita aguda, tomándole por sorpresa. ¿Qué clase de reacción era esa? Nada que pudiera imaginarse de un hombre común con un poco de exposición de más a la cultura pop en un barrio de clase media-alta cuadraba con una reacción así a su tacto... maldijo internamente otra vez, tomando rápidamente un paso hacia atrás. Se había encontrado con un chiflado, y le había dado justo el empujón requerido para quebrarse. Discretamente tanteó sus bolsillos en busca de la pistola que llevaba por protección, sin sentirla sobre sí. Miró hacia su vehículo nuevamente; quizás la tenía en la guantera, quizás bajo el asiento...

- ¿Disculpe? - No era su incumbencia a quién llamase o cómo les hablara, cuando ya tenía decidido que o se iba rápido o le reventaba una rodilla al loco, pero sí le era relevante que supiese su nombre. Nadie, nadie sabía su hombre esos días, sino alguien que le hubiese conocido en América, y pese a que se identificaba como Slater la voz que oía era de-- - ¡Silver, hijo de la grandísima p...! ¡Ah, joder! - Se tomó toda libertad de maldecir al viento mientras el hombre del cabello plateado culminaba su llamada.

A ese chiflado en particular sí lo conocía. En retrospectiva, no le sorprendía en él esa clase de reacción, pues se ajustaba perfectamente a su clase de locura. En cuanto el dedo largo y casi esquelético se apoyó sobre su pecho, Delic volvió a tomar su mano firmemente, por impulso; no le convenía pero ya estaba exasperado, ya era él mismo el que llevaba la sangre hirviendo y apretaba la mano ajena con todas sus fuerzas, a plena intención de desbaratarle más aún. - Gracias por todo lo que ha hecho por mi, Silver, pero usted y yo ya no tenemos que ver mucho el uno con el otro, ¿o sí? - Jaló de su mano para atraerle hacia sí, de súbito, su ceño profundamente fruncido y la calma a medio esfumar. - ¿Puedo pedirle que me deje vivir mi vida? Y deje lo de la soda. Demasiado artificial, se va a morir joven. -

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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Keniji Slater el Jue Sep 06, 2012 12:09 am

Nuevamente, una potente inyección de emoción recorría su torrente sanguíneo, parecía como si sus glóbulos rojos estuviesen interpretando al onísono la coreografía de una de las canciones pop del momento. La inyección de pasión, ahora en una dosis considerablemente aumentada, no hizo más que hacer que el platinado se sintiese sumamente orgulloso de sí mismo, y de su experimento.

Parecía que Reed no sólo había utilizado a su favor su nuevo don, para estabilizarse y ganarse un lugar en el mundo, sino que también había invertido parte de su tiempo en aprender a controlar la nueva capacidad que ahora le hacía único. Desafortunadamente para la estrella, no era el único que sabía controlar esa capacidad suprahumana, dado que la exposición constante de Silver a sus experimentos, le había permitido desarrollar un control más eficaz que el de una persona promedio para sus emociones. Oh, pobre, pobre e ingenuo Delic, si tan sólo supiera que estaba alimentando el fuego de la pasión de una mente retorcida y maltrecha, probablemente no hubiese considerado en tomarle de la mano nuevamente. Ya para el segundo contacto, logró reprimir -aunque con cierta dificultad- que sus emociones salieran completamente a la luz. Alguna risa histérica que otra se le escapaba de vez en cuando.

Los resultados de los análisis en la progresión del sujeto 47 habían sido más que satisfactorios, y parecían seguir siéndolo, tomando en cuenta que no sólo convirtió en virtud lo que otros sujetos de experimentos podrían considerar una maldición, sino que, inocentemente, intentó utilizarlo como mecanismo de defensa. Si hasta provocaba ternura. Definitivamente la curva de aprendizaje de 47 era magistral, inclusive inesperada, tomando en cuenta de que no era precisamente de los experimentos con un IQ demasiado elevado. Quizás se debía a una bien desarrollada inteligencia emocional, una teoría factible en el momento, a confirmar más tarde.

No podía decidirse qué le resultaba más adorable de la creciente celebridad, si la expresión de horror en su rostro, o el grito tan cargado de emoción al pronunciar el apodo por el que le conocía. Un rostro sumamente adorable, definitivamente tomó la decisión correcta al aprobar su "integración" al proyecto ecuación humana.

Con la mano que tenía libre rodeó con gracia la cintura de la celebridad, mientras que le acercó con fuerza hacia su cuerpo. Podía sentir ahora el cálido cuerpo del rubio apoyarse sobre la suavidad del holgado canguro que contrastaba con la dureza del chaleco kevlar; acercó lentamente sus labios al oído de la celebridad, mientras en un movimiento veloz zafaba su mano y la apoyaba en el rostro del italoamericano.

- Es tan agradable saber que recuerdas mi nombre, Delic -soltó una leve risita- me hubiese muerto de la tristeza si me hubieses olvidado tan pronto.

Su tono de voz se mantenía bajo, era tranquilizador, pero a su vez generaba cierta tensión. Sus delgados dedos bailaban suavemente sobre el rostro del ahora aprisionado bajista. Realmente parecía tratarse de una gran serpiente blanca envolviendo a su presa.

- Si bien me alegra saber que te encuentras agradecido... Realmente me hiere en lo más profundo de mi ser que no quieras tener nada que ver conmigo. Somos sólo tu y yo en éste momento, conozco tu cara, tu nombre, y podría enviar un equipo de rastreadores armados hasta los dientes para buscarte. ¿Sabías que es muy fácil simular una muerte? Tomamos a un John Doe cualquiera, basta con una ciurgía por aquí, otra allí, cambiamos el registro dental, se inyecta una buena cantidad de analgésicos en sangre, ¡y listo!, tienes una celebridad muerta en un hotel por sobredosis, debido a una profunda depresión que guardaba para sí mismo; mientras nosotros te mantenemos encerradito en tu celda.

Le apartó empujándole con una mano, sin buscar hacerle caer, y le tomó con fuerza de la muñeca para cerciorarse de que su fragilidad no lo llevase de nalgas al suelo. Abrió los ojos de par en par, y dejó de sonreír, ahora se le veía mucho más serio, distante quizás, intimidante defintiviamente. Suspiró a la par que ladeaba la cabeza.

- Ésta es la parte, en la que deberías preguntarte... "Si pueden hacer algo así, ¿porqué no lo ha hecho aún?". La respuesta, mi hermoso retoño, es más que sencilla: -se encogió de hombros- No me interesa hacerlo. Veo que lo que he hecho por tí, ha mejorado considerablemente tu calidad de vida, y veo que tienes un gran futuro como estrella, podrías llegar a ser de los más grandes, siempre que tengas los contactos y el apoyo financiero adecuado.

Le soltó, llevó la manos manos a sus bolsillos y volvió a su porte inquietantemente alegre de ojos entrecerrados.

- Te estoy ofreciendo una oportunidad, y lo único que te pido a cambio, es que me acompañes para hablar de negocios. ¡Sin trampas! ¿Qué me dices, Delic?

Se quedó expectativo, sonriente, esperando la respuesta del rubio.
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Re: Costumbre de mala suerte [Libre]

Mensaje por Delic el Mar Sep 11, 2012 12:08 am

No le sorprendía en lo más mínimo que Silver se mantuviese en el contacto por largo rato, sin ánimo ni ademán de apartar su mano pese a que Delic sentía con insólita claridad el contraste, su calor corporal en aumento encontrándose en aquel punto con la piel helada de la huesuda mano ajena. Notaba su propio pulso ligeramente exaltado, sabía que su piel estaba más acalorada ahora que hace unos momentos y, de ese modo, apreciaba con mayor claridad el frío casi antinatural que sentía en el tacto del otro. No obstante, el hombre del cabello plateado ni siquiera había bajado la vista a la mano que Delic sujetaba; en ningún momento había apartado la vista de su rostro, incluso cuando la risa histérica amenazaba con escapar de sus labios. Tan meticulosa era su atención que esta vez no parecía perder el equilibrio, sino recibir abiertamente y hasta disfrutar el flujo de adrenalina sin razón que su #047 proporcionaba.

Las únicas memorias que Delic tenía de Silver, el responsable de su transformación, eran auditivas, mas creía conocer su carácter en buena medida. Habían sido meses que se fundían en años, en aquel entonces no había tenido una noción de cuantos, pero recordaba la voz de Silver allí desde el principio y a lo largo de cada nuevo día. Y en más de algún anuncio de intercomunicador o visita tan borrosa que podría ser imaginada, se había vislumbrado el excentricismo del mandamás... de cierto modo, era como ver a alguien que de antemano supiese tratar.

En retrospectiva, no debía sorprenderse en lo absoluto de la forma en que Silver respondía a la situación, sobrellevando el efecto del tacto de un Experimento y siendo aún más invasivo de lo que había sido hasta el momento. Para ser alguien tan delgado, el hombre de cabello plateado aplicaba una fuera sorprendente al sostenerle contra sí de súbito, contrastando con un tacto tan suave que le era más escalofriante aún, una caricia efímera sobre su mejilla. El italiano inmediatamente soltó la mano ajena, apoyando ambas palmas contra su abdomen y empujando para apartarle de sí, aunque sin éxito. Sus intentos se limitaban a removerse y forcejear en su agarre hasta desgastar lentamente su propio impulso, la voz pareja y tranquila llevándole al punto en que su mente volvía a estar en su sitio. Ausentemente tomó nota de la extraña dureza bajo el canguro, la cual podría haber confundido con una musculatura sorpresivamente marcada si no fuese porque todo su cuerpo se apretaba contra el ajeno; notaba, así, que era algo más, un material particular.

- ¡Ah, mira si no es irónico! Ahora soy Delic para usted tambièn. - Apartó la vista, incapaz de esforzar una sonrisa de sorna; le incomodaba el aliento en su oído, casi nunca llevaba los oídos descubiertos y se arrepentía profundamente de haber quitado los auriculares, pero no conseguía apartarse del agarre por más que se retorciese. Sólo cuando Slater le apartó inceremoniosamente, mirándole con ojos de un tono cyan demasiado encendido para la poca luz que había, pudo esbozar una sonrisa de medio lado. - ..sucede que "Delic", justamente, no le recuerda ni tiene nada que ver con usted. -

El acto tomó la primera oportunidad que tuvo para apartarse. - "Retoño", dice... tch... no soy uno de tu brillante equipo, Silver, pero tampoco soy imbécil. Ha sido una suerte pésima que suceda así pero tengo claro que me ha atrapado, me tiene. Ya está. No voy a correr ni nada de eso porque no me sirve de nada, como bien dice, no le sería difícil hacerme desaparecer ahora. Es más... recuerde informarle a tus rastreadores un cambio en mi ficha. La información básica debe ser la más importante, ¿no? Nombre, raza, color de piel, de cabello, de ojos... - Volvió la vista hacia él, pese a estar seguro de que ya habría notado el cambio en las irises. Su semblante volvía a ser tranquilo ahora; cínico por naturaleza, era inevitable que tomase interés en todas las opciones, sin importar cuan sucias o riesgosas, para salir impune del desafortunado encuentro.

- Algo tiene en mente, ¿no? Supongo que lo menos que le debo es escucharlo... - Encendió un nuevo cigarrillo mientras se dirigía de regreso a su auto, abriendo la puerta para tomar del interior algunos de sus documentos falsos, como también el tapado blanco que tenía colgado de uno de sus asientos, en el cual sintió el peso reconfortante del arma perdida. Contuvo cualquier tipo de reacción al sacarlo para ponérselo, el cigarrillo de una rara marca de filtro rosa pendiendo entre sus labios. - Le pediré que vuelva a llamarme Dangelo. Mi nuevo nombre no es para usted, tómelo como algo nostálgico. ¿Esperamos a su chofer? -

Le sorprendía su propia falta de decencia en ésto. Odiaba a Silver, sin duda, y sin embargo podía mostrarse suficientemente cordial y hasta amistoso, si podía servirle de algo... y peor aún, no llegaba a avergonzarse de ello. Suspiró levemente al volver a aproximarse al causante de su transformación, de los problemas y soluciones en su vida. - Creo que es primera vez que le veo en persona... ¿no? No recuerdo muy bien el tiempo bajo su cuidado. Si me visitó alguna vez, no lo recuerdo con claridad... - Le recorrió con la mirada nuevamente, con más cuidado ahora.

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