Alfred F. Jones

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Alfred F. Jones

Mensaje por Alfred F. Jones el Dom Ago 12, 2012 4:31 pm


Alfred F. Jones

.• Nombre Código: Felicidad
.• Número de Serie: #003
.• Edad: 12 años
.• Sexo: Masculino
.• Nacionalidad: Estadounidense
.• Situación Actual: Fugado

Datos de personaje

Descripción física:
De contextura delgada, mide aproximadamente 1,58 cm. como la mayoría de los niños de su edad. A pesar de llevar una insana dieta de hamburguesas, papas fritas y dulces mantiene un muy buen peso de 52 kilos, lo cual es algo soprendente, pero a la vez se explica por el hecho de que es muy activo en su día a día, jugando, corriendo y saltando por todos lados.
De cabello color rubio dorado, el cual, al igual que sus grandes ojos azules zafiro, heredó de sus padres. Su amplia sonrisa se apodera de su rostro en la mayoría del tiempo, es un chico muy alegre y radiante, lo cual suele contagiar a la gente con la que interactua, siquiera con una mirada. De piel suave y tersa, la unica exepción está en sus rodillas, las cuales, al usar shorts, usualmente tienen curitas o costras, ya que al ser tan animado jugando suele caerse más de una vez.
Usualemente viste shorts de tela cafés, una camisa blanca y una corbata color rojo, ya que son el uniforme del orfanato al cual había asistido desde que tenía memoria. Pero también gusta ocupar de su disfraz de vaquero, el cual consiste en unos pantalones café claro, encima las tipicas chaparreras de un café más oscuro, camisa blanca y encima un gillete del mismo color que las chaparreras, además su sombrero de vaquero, el broche de sheriff y un par de pistolas de juguete.

Descripción psicológica:
A pesar de no tener recuerdos con sus padres, Alfred a sabido llevar la ausencia de ellos de una manera bastante sorprendente. Cuenta con solo unos cuantos datos de su padre y las caracteristicas fisicas de ambos, pero igualmente los ama mucho, ya que cree que en algún lugar lo están esperando.
Es un chico muy radiante, alegre y simpatico. Sabe adaptarse facilmente a todo tipo de personas, ya que usualmente cambiaba de compañeros y de cuidadoras. Trata de llevarse bien con todos, ya que no le gusta el hecho de ser rechazado, le hace sentir mal en demasía.
Tiene una gran manía con ayudar a los demás, siempre que ve a alguien triste o angustiado se le acerca para preguntarle que le sucede, y tratar en lo posible de sacarle una sonrisa. Siempre está muy pendiente de los demás, aunque tampoco se deja de lado. Esto basicamente se basa en el hecho de que cree que su padre es un heroe, un día la directora del orfanato le contó que el era un militar, y luchaba contra los malos para proteger al país, por esto, Alfred trata de imitar a su padre, soñando además, que algún día entrará al servició militar para encontrarse con él.
No gusta mucho de estar quieto, aunque claramente sabe cuando debe estarlo. Su juego favorito es al ser vaqueros, tiene hasta un traje que una de sus cuidadoras una vez le hizo, el cual cuida, adora y ocupa cada vez que puede. Es bastante hiperactivo, por lo que eso es lo que más "desespera" a quienes deben cuidarlo. Cuando esta libre lo unico que quiere es divertirse, jugar, conocer cosas nuevas, salir a explorar.
Cuando agarra cariño hacia alguien se apega mucho, ya que aquella persona se vuelve casi de inmediato muy especial para él, por lo que se preocupa de que siempre esté bien. También es bastante meloso en esos casos, ya que suele ser muy de piel, le gustan las muestras fisicas de cariño.
A pesar de que a esta edad muchos chicos empiezan a saber bastante sobre sexualidad en la actualidad, Alfred es muy inocente en ese sentido. Nunca le han explicado lo que es el sexo o como vienen al mundo los bebes. Uno que otro chico del orfanato con su edad se a pervertido demás, pero el no, ya que como los chicos al crecer se creen más maduros y dejan de divertirse sanamente, prefiere juntarse con los más pequeños.

Historia
Cuando la madre de Aldred estaba en su último mes de embarazo, una terrible guerra se desató entre Irak y estados unidos. Muchos hombres recibieron el mensaje de tener que dejar sus hogares para ayudar a proteger al país, por lo que varios padres de familia de vieron obligados a dejar a sus esposas solas en casa, entre ellos, el padre de Alfred.
Ambos deseaban que pronto llegara el día en que naciera el pequeño bebe, querían que llegara al mundo antes de que su padre tuviera que irse a la guerra, antes de que pasara un largo tiempo, meses, quizás años.
Afortunadamente aquel deseo se hizo realidad, un día antes de la partida del señor Jones a la guerra la señora Jones comenzó a tener contacciones, por lo que de inmediato se digieron hacia el hospital, para que luego de una extensa labor de parto, el pequeño bebe naciera en la madrugada de un 4 de Julio.
El niño ya sano se hayó en los brazos de su madre, durmiendo tranquilamente mientras su padre se acercaba, aún nervioso y con torpeza acarició la mejilla del bebe, pasando suavemente su dedo índice por esta. Pidieron a una enfemera que les sacara una foto, para recordar aquel especial día, aquel especial momento en que ambos jovenes padres vieron como su amor se veía concretado en aquella pequeña y preciosa criatura, pero luego llegó la hora de la partida de el señor jones, por lo que luego de un largo beso y unas cuantas lagrimas este marchó hacia el vehiculo que le esperaba para llevarlo al cruel combate que se llevaba a cabo en Irak.

Al cabo de un año el pequeño bebé había crecido sano y alegre, era un chico muy juguetón y activo, como cualquier niño pasaba haciendo desastres y ya casi caminaba por todos lados, pero no sabía que una terrible noticia llegaría a las manos de su madre.
La señora Jones hace un par de meses no recibía una carta de su esposo, estaba más que preocupada, en las noches no lograba consiliar el sueño con todas las terribles situaciones que se imaginaba. Necesitaba saber de su amado, necesitaba saber que estaba bien y vivo.
Un día, mientra ella terminaba de darle de comer a su hijo, sintió que alguien tocaba la puerta, por lo que dejó tomó al pequeño Alfred en sus brazos y se dirigió a ver de quien se trataba. Cuando la puerta se abrió pudo ver que un militar se hallaba allí parado, con los brazos tras su espalda y mirandola fijamente hacia los ojos. Él tenia uno de los peores trabajos, tener que decirle a cada una de las familias que aquel heroe había muerto protegiendo a su patria. La señora Jones de inmediato sintió como su cuerpo de helaba y su corazón de detenía por un segundo, no, no podía ser, no era verdad...

¿Señora Jones?
S-si... soy yo...

Un incomodo silencio se apoderó de ambos, el pequeño alfred confuso y extraordinariamente callado, miró a ambos y luego musitó suavemente un "Ah", para que su madre volviese a acomodarlo en otra posición. Ella siguó la orden del pequeño, mientras su rostro serio y sus ojos sin brillo miraban hacia las manos escondidas tras la espalda del militar, sabía lo que le esperaba, sabía lo que había pasado. El hombre lentamente movió sus manos hacia la señora, dandole a ver la bandera blanca, la maldita bandera blanca, aquel objeto que era lo que más temian recibir las familias en esa epoca de guerra.
Una lagrima se asomó por los hermosos ojos azul zafiro de la mujer, los cuales conservaban su belleza a pesar de las ojeras por la falta de sueño y el poco brillo por la terrible noticia. La mujer tomó la bandera entre sus manos para observarla con odio, como si esta fuera la culpable de lo que estaba pasando. Luego respiró profundamente, para mirar al militar y despedirse con un simple gesto, necesitaba estar sola, necesitaba ahogarse en su dolor.
Luego de eso el pequeño Alfred vió como su madre rompió en llanto ya en su habitación, preocupado por los gritos quizo acercarse, pero estos mismos también le espantaban, maldecía, insultaba, golpeaba las paredes, rompía cosas. El pequeño se espantó de sobre manera, se encondió bajo la mesa en el primer piso y comenzó a llorar de igual manera, no sabía que hacer, ¿qué iba a hacer? Era tan solo un niño, siquiera sabía hablar, y estaba apenas aprendiendo a caminar. Decidió quedarse en aquel lugar, hasta que las lagrimas y el cansancio le llevó al sueño.
Su madre ya un poco más tranquila bajó para ver al pequeño, le miró dormir bajo la mesa, por lo que lo tomó en sus brazos y lo observó por unos segundos y luego volvió a llorar, pero ahora no de rabia, si no de pena, subió para abrigar al pequeño, en sus ojos aún se podía ver un dolor inmenso.
Luego de un rato bajó las escaleras con el niño abrigado y acomodado en una silla canasto, le puso una frasada encima y salió de la casa. No, ella no se veía sin él, su pena ya la había matado por dentro, no podía seguir con este dolor, siquiera por su bebe, quería que otras personas pudieran cuidarlo y darle el amor de dos padres que él necesitaba, ella sentía que estaba muerta en vida, realmente no daba más, no quería nada más.
Dejó al pequeño que aún estaba hundido en un profundo sueño en la puerta del orfanato, tocó el timbre y corrió devuelta a casa, se sentía asquerosa, terrible, pero sabía que era lo mejor para él y para ella.

Una joven mujer salió del lugar con su pijama y una bata, estas situaciones no eran raras en si, pero no sucedian ya tan a menudo, vió al pequeño en la silla, por lo que rapidamente lo entró y lo tomó en sus brazos.

Oh pequeño... tienes un sueño pesado...

Le comentó sonriendo dulcemente, besó su frente y lo llevó hacia dentro del lugar.

Nosotros te cuidaremos... nosotros seremos tu familia...

Musitó suavemente, dirigiendose hacia las cunas de los más pequeños para dejarlo dormir allí un poco más.

Pasaron los años y Alfred vivó en aquel orfanato, hizo muchos amigos, amaba a todas sus cuidadoras, le enseñaron a ser educado cuando se debía, le enseñaron lo basico que un niño de su edad necesitaba saber. Vivó feliz dentro de todo, las cuidadoras habían conocido a los padres de Alfred, por lo que sabían que había sucedido con ellos y el porqué de su llegada allí. La realidad era quizás demasiado cruel, por lo que prefirieron omitir algunas cosas cuando él consultó por ellos, era un chico muy dulce, siempre sonriendo, él se prometió a si mismo que encontraría a sus padres, sería un gran militar e iria a ayudarles contra los malos. Él los encontraría y podrían volver a estar juntos, volver a ser una familia feliz.
Siempre tuvo la foto de él día de su nacimiento a mano, era lo que le hacia darse animo día a día, se crió como un chico normal, tan solo que sus padres estaban "lejos". Por lo que, al leer y ver sus caracteristicas, les llamo mucho la atención a los cientificos de Pentex.
Él era perfecto, además, como no tenía padres pasaba a estar a cargo del estado. Era completamente de ellos, y serviría como nunca para probar aquel gran experimiento que estaban llevando a cabo, el fue el tercero, la tercera persona en la cual probarían este gran proyecto. Un día fueron por él, le dijeron que sería una nueva casa, que podría jugar cuanto quisiera y tener cuanto quisiera, solo "debía ir al medico" más seguido, para ver que siempre estuviera bien.
Obviamente el aceptó, y aunque no lo hiciera igualmente se lo habrían llevado. Su inocencia y forma de ser lo hizo entrar a este proyecto. Lo unico que recuerda de su llegada es que le dió mucho sueño, y luego se encontró en una habitación blanca, con unos cuantos adornos de colores y jugetes en una gran caja. Se sentía muy feliz, más feliz que nunca, ¿Porqué? no tenía idea, pero tampoco le importaba demasiado. También vió que tenía un dibujo trás una de sus orejas, lo cual le pareció muy genial, era como esos hombres rudos que estaban llenos de dibujos en el cuerpo. Sacó casi de inmediato todos sus nuevos jueguetes y comenzó a jugar por toda la habitación. Se sentía mejor que nunca.

Al cabo de un par de días comenzó a salir de su cuarto, le dijeron que podía hablar con otras personas, pero que tuviera cuidado de no salir del lugar. Solo podía moverse dentro de "la casa", por lo que sin problema aceptó y salió emocionado a explorar.
Luego de una semana notó que las personas más grandes se juntaban a hablar, charlaban mucho, se veía extraño, a la vez era gracioso, ya que todos se veían muy diferentes. Él, con su sonrísa radiante solo observaba, por lo que en un momento una persona le tomó de la mano y le habló.

Nos iremos de acá, no te separes de nosotros, lograremos salirnos de esto.

Confundido recordó lo que le habían dicho los hombres con bata, pero ellos también eran gandes y les debía hacer caso. ¡Quizás era una excurción! Se emocionó y aplaudió llendo a buscar su mochilita con sus cosas. Debía llevar lo más importante, lo cual era practicamente las pocas cosas que siempre tenía a mano, la foto de sus padres, su traje de vaquero, sus dulces, un par de historietas, su cepillo de dientes y un poco de dinero.
Luego, al salir de su cuarto, vió como todos se hacercaban a las puertas del lugar. El pequeño, en medio de toda la muchedumbre, no halló más que seguirlos, ya que siquiera podía moverse bien entre todos, llegando así a salir junto a todos los experimentos.

Cuando salió del laboratorio vió que estaba la ciudad, todos se habían dispersado, corrian hacia distintos lugares con mucho miedo, podían volverlos a atrapar, pero él no tenía idea alguna de eso, siquiera se le pasaba por la mente que "estaba mal" que se ubiera escapado con los demás. Simplemente sonrió y vió que todo esto sería como una aventura de peliculas, por lo que caminó por las calles de la ciudad, buscando primero donde podría comprar una rica hamburguesa, de esas que siempre le daban cuando se portaba bien, lo cual pasaba muy seguido.
Así fue como comenzó a pasear por la ciudad perdido, buscando que hacer, a donde ir, a quienes podía conocer, claramente aún con su sentimiento muy latente, siempre feliz.

Pertenencias:
    ♦ Un traje de vaquero.
    ♦ Un caballito de palo.
    ♦ Una foto de él recién nacido y sus padres en el hospital.
    ♦ Una gran bolsa de dulces que siempre esconde, la cual llena cada vez que le dan dinero.
    ♦Una mochila no muy grande donde lleva cambio de ropa, sus cepillo de dientes y un par de historietas que le regalaron.


Gustos y disgustos:
    ♦Jugar.
    ♦La gente alegre y animada.
    ♦Hacer amigos.
    ♦Ayudar a los demás.
    ♦Comer chatarra del McDonalds.

    ♦Las personas peleadoras y "malas".
    ♦Que abusen de los chicos más débiles (en el orfanato).
    ♦Que traten mal a las personas.
    ♦Sentirse inútil.
    ♦Que traten de bajarle el animo.


Otros:
-Su helado favorito es el "Mc Goloso", con salsa de manjar y M&M, siempre pide el mismo.
-Es fácil de controlar, más que nada si le dan comida, pero tiene sus principios.
-Es levemente corto de vista, sus cuidadoras le dijeron que a futuro tendrá que usar lentes.


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Procedencia de la apariencia: Alfred F. Jones (USA) ~ Hetalia [Versión Cowboy]
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Alfred F. Jones

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Re: Alfred F. Jones

Mensaje por Mente & Corazón el Dom Ago 12, 2012 10:01 pm

Ficha aprobada!

Enseguida te agrego al grupo de Experimentos! Bienvenido al foro~
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Mente & Corazón

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